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 ORIGEN DEL NOMBRE DE LA CIUDAD - LOS HUANCAVILCAS

Cuando los historiadores que trabajan con documentos, como bien sabido es, tienen a veces dificultades para definir los traslados, los años, y los demás pormenores relacionados con la fundación de la ciudad de Guayaquil, qué se puede esperar de las investigaciones arqueológicas que dependen de hallazgos casuales producidos cuando se construye un edificio nuevo dentro del área metropolitana o en las zonas aledañas.

Será por consiguiente necesario tomarnos cierta libertad para ampliar nuestro tema, o sea, no hablar de la ciudad como hoy la conocemos sino dar una mirada al antiguo Corregimiento de Guayaquil, usando los términos coloniales, para obtener una visión mas clara de los antecedentes prehistóricos.

El mismo nombre de la ciudad Gua-ya-quil, que conocemos desde su nacimiento como tal, ha preocupado a varios investigadores desde los principios del presente siglo, sugiriendo que es una palabra del idioma Tsafiqui (Colorado), traducida como "Nuestra Casa Grande", y, además, por rnetátesis debería ser lo mismo que Ya-gua-chi, siendo el silabeo, naturalmente, una arbitrariedad nuestra. Desafortunadamente miembros bilingüe del grupo étnico de los tsachila (los Colorados) no reconocen como válida esa traducción, diciendo que la voz Gua-ya-quil no tiene significado.

De todos modos tenemos que observar cierta cautela;  primero, el nombre Guayaquil fue registrado por los españoles no versados en este idioma indígena y que cada uno escribía según su oído y grafía; segundo, en los 450 años desde la llegada de los españoles hasta hoy, este idioma, como todos los idiomas vivos, ha evolucionado y, naturalmente, el actual hombre tsachila puede ignorar las dicciones de antaño. Como el problema es sustancialmente diacrónico no debemos descartar por completo la traducción sugerida.

Por el otro lado, sabemos que los tsachila tuvieron antiguamente un territorio más grande que su reserva actual y que formaron un grupo mucho más numeroso. Hoy en día, ellos compren-den solamente 800 individuas

La hermosa y romántica leyenda de que el nombre Guayaquil tiene su origen en la aglutinación de Guayas -el cacique- y Quil -su mujer- que murió por manos de su marido para salvarla de las ignominiosas y deshonestas ambiciones de un español no merece ser aceptada como tal. Se trata de una libertad literaria de siglo pasado que carece de comprobación etnohistórica. No obstante, sí se conocen ejemplos de una comarca o un pueblo, que llevaba el nombre de su cacique gobernante que representaba el dominio español para efectos administrativos y sobre todo para la recolección de los tributos.

Obviamente, tanto Guayaquil corno Guayas, su gran río, son nombres indígenas, sin que en el estado actual de las investigaciones podamos traducirlos o aclarar su filiación lingüística.

El nombre tribal, como solían decir los investigadores de antaño, al hablar de los Huancavilcas, tiene en cambio una interpretación mas fácil. Es el patronimio del pueblo que tenía por dioses u objetos sagrados -Vilca- las grandes esculturas monolíticas -Huanca-  que representa tanto seres humanos como animales.

Tenemos que detenernos un momento para explicar el por qué de un patronimio de filiación quichua en la costa tropical que nunca conquistaron los Incas. Estos invasores sureños, como todo pueblo militarizado e invasor, tenían la costumbre de motejar a los conquistados y también a los que no podían vencer; ¿Pero, por qué los Huancavilcas?

Los Incas incursionaron en la costa, pero siendo del altiplano y no acostumbrados a los rigores de la zona tórrida, sea en la costa o en la región amazónica, desistieron de la conquista y efectuaron lo que militarmente se llama una "retirada táctica", alegando además que esa gente no merecía la bendición de la cultura incaica. El nombre Huancavilca viene de los Cañaris, que una vez dominados por los Incas, asimilaron esa cultura e idioma. Los Cañaris habían mantenido contactos con los pobladores de la costa por milenios, algo claramente comprobado por la arqueología, y los intercambios de productos entre la Sierra y la Costa eran constantes y gracias a ellos los incas llegaron a conocer a los huancavilcas, apodo de claro origen quichua.


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